Es difícil aguantarme en estos momentos. Lo sé. Y lo sé porque ahora mismo, tampoco es fácil aguantarme a mi misma. Es difícil saber como tratarme porque la impresión que doy es que nada me parece bien, que tengo ganas de discutir, que todos son malas reacciones y respuestas sin explicación.  Es difícil tener paciencia conmigo y más aun sabiendo que casi nadie la tiene. Es complicado intentar quererme, pero hay un dicho que dice algo así como: “quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. Porque detrás de esas reacciones incoherentes y de mis palabras caprichosas, solo pido una cosa. Cariño y atención. Llevo toda la semana contándole en voz bajita a la almohada que cada noche se me hace más pesada y rezo por una puta noche en la que duerma contigo. Nada más.

Detrás de toda esta rabia, estoy más desnuda que nunca. Que no soy capaz de vivir conmigo misma, que me estoy volviendo loca. Me meteré bajo las sábanas y no saldré hasta que vengas a buscarme.

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